Las ciudades donde vivimos pueden ser turísticas, pero los que andamos a diario por ellas terminamos por acostumbrarnos a ver ciertos lugares sin pararnos a disfrutar... yo ya no me quedo extasiada cuando veo El Acueducto, pero reconozco que estoy profundamente enamorada de esta ciudad
tiene unos rincones maravillosos y lo mejor es que todavía descubro alguno nuevo. Nunca había pasado por la calle Velarde
hasta que fui a ver la preciosísima tienda que
Paula a abierto allí
y vi las vistas que tiene del Parral enfrente de su puerta, de estas no hay foto, tendréis que venir a verlas.