
Recuerdo la buena aceptación de sus ilustraciones, su visita, su melena y la sensación de tener enfrente a una buena persona.

Luego Rebeca siguió su particular camino de baldosas amarillas que la llevo muy, muy lejos...pero no nos ha olvidado y eso se agradece y emociona.

No os voy a contar lo que me gusta todo lo que hace, ya lo hice aquí
Aquí podéis ver más de su último trabajo junto a Nadia Lafuente

